La Ciudad de México vive múltiples desafíos alrededor del agua —inundaciones, escasez, sobreexplotación de acuíferos, gestión inapropiada de residuos y pérdida de biodiversidad— intensificados por la crisis climática y que golpean con más fuerza a la población empobrecida y en condiciones de vulnerabilidad geográfica.
Muchas personas quieren ir más allá del “ciérrale” o “báñate en 5 minutos”, pero no saben cómo. A menudo identificamos problemas —escasez, derroche, tala ilegal— sin saber qué hacer con ellos. Faltan espacios para compartir experiencias, falla la comunicación entre autoridades y ciudadanía, y cada barrio o colonia necesita apropiarse tanto del problema como de la solución.
A partir de la experiencia de coordinación intersectorial de 2023 —las Travesías de aprendizaje en Xochimilco e Iztapalapa y el Festival CIUDADanía 2023—, Ruta Cívica reunió en este manual información clara y ciudadana sobre la situación hídrica de la capital y las formas de participar. A lo largo de siete secciones recorremos desde cuánta agua tenemos hasta cómo denunciar y reportar.
El agua es renovable pero finita. Por el ritmo al que la usamos y contaminamos, se está volviendo un recurso escaso: estamos en una crisis hídrica que acompaña a la crisis climática y ambiental.
¿Con cuánta agua contamos?
El reparto es muy desigual. El norte del país —Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas— recibe cerca del 9% del agua renovable anual, frente al 67.2% que cae como lluvia en el sur y sureste —Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Veracruz y Tabasco— (INEGI, 2019). Pero que llueva más no significa que la gente tenga acceso: dependen de servicios de agua potable y alcantarillado que varían en cada entidad.
La disponibilidad de agua por persona se ha desplomado a lo largo de las décadas:
Detrás de las sequías cada vez más frecuentes e intensas hay varias causas: temperaturas más altas y lluvias variables por el cambio climático; falta de control y supervisión de las concesiones; sobreexplotación de los acuíferos; contaminación; desigualdad en las redes de distribución; y crecimiento urbano no planificado (IMCO, 2023).
¿Cómo se distribuye el agua en el país?
En lugar de dividir el territorio en estados o municipios, el agua se administra siguiendo sus flujos naturales —ríos, montañas, cuencas—. Así, las 757 cuencas de México se agrupan en 37 regiones hidrológicas y, a su vez, en 13 Regiones Hidrológico Administrativas (RHA), que funcionan como unidades básicas de gestión.
La más grande del país, con 390 mil 440 km².
Solo 18 mil 229 km², pero con la mayor densidad de población y la menor disponibilidad: cerca de 150 m³ por habitante al año.
¿De dónde proviene el agua de la CDMX?
Para la Zona Metropolitana del Valle de México, hogar de casi 22 millones de personas, alrededor del 70% del suministro proviene de aguas subterráneas. Esa dependencia ha deteriorado los acuíferos y reducido la cantidad y la calidad del agua. El número de acuíferos sobreexplotados en el país pasó de 32 en 1975 a 104 en 2004 y a 157 en 2019.
La búsqueda de fuentes externas derivó en el Sistema Cutzamala, una de las infraestructuras hidráulicas más grandes del mundo: conduce 16 m³ por segundo desde Michoacán a lo largo de más de 320 km y aporta cerca del 26% del suministro regional. Su costo energético es enorme y, además, las fugas en las tuberías de la ciudad provocan una pérdida cercana al 40% del suministro total.
Vulnerabilidad hídrica en CDMX
A los cortes por mantenimiento y a la baja de las presas por sequía se suma la falta de información confiable: ni CONAGUA ni SACMEX inspeccionan el volumen real que se extrae de las concesiones, y el Registro Público de Derechos del Agua (REPDA) reporta estimaciones. En la zona metropolitana coexisten 58 organismos operadores con enormes diferencias de gestión. El nivel del Cutzamala llegó a su punto más bajo desde 1996, lo que reavivó el temor a un “Día Cero”: investigadores de la UAM alertan sobre una crisis hídrica hacia 2028. Ya ocurrió en Monterrey en 2022, donde el agua potable se racionó a solo seis horas al día.
El agua también es protagonista de varios riesgos urbanos. Aunque son frecuentes, hay poca prevención y poca transparencia sobre ellos.
Asociadas a lluvias y huracanes, y muchas veces al desbordamiento del drenaje y los túneles de aguas residuales, sobre todo en el Oriente de la ciudad. Golpean a la población más vulnerable, con pérdidas y riesgos de salud.
Al extraer agua de pozos, las arcillas del subsuelo se compactan y la ciudad se hunde de forma diferenciada. Xochimilco y Tláhuac descienden cerca de 30 cm al año; el suelo más frágil agrava el riesgo sísmico.
Grandes agujeros que se abren de golpe por la erosión bajo el pavimento: fugas, rupturas de tuberías, drenajes o ríos desbordados. Su ubicación puede consultarse en el Atlas de Riesgos.
En la CDMX existe una red de 78 estaciones pluviométricas que SACMEX actualiza en tiempo real, y se emiten boletines meteorológicos diarios. Sin embargo, estos sistemas informan la intensidad de la lluvia pero no funcionan como alertas: no anticipan si una zona se inundará. El Atlas de Riesgos incluye peligros y polígonos de inundabilidad, pero no muestra con claridad un mapa de zonas inundables ni las áreas con potencial de infiltración, y los planes de prevención de inundaciones del Gobierno de la Ciudad y de las alcaldías no son públicos.
La consecuencia es directa: si la información no es pública, la ciudadanía no la conoce y no puede prevenir, evitar ni reaccionar a tiempo. Un ejemplo del hundimiento diferenciado es el Metro, cuyas columnas y rieles requieren mantenimiento continuo.
Si cerca del 59% del agua de la capital sale de pozos, cuidar la recarga de los acuíferos es vital. Y los acuíferos se recargan solo donde el agua puede infiltrarse.
La infiltración necesita suelos permeables, “ríos vivos” que fluyan sin estar rodeados de concreto y áreas de suelo vegetal en lugar de superficies totalmente urbanizadas. Camellones, banquetas y jardineras también funcionan como zonas de infiltración: son ejemplos de infraestructura verde o azul. Pero no basta con pequeños parches: hay que poner límites a la expansión urbana y proteger el suelo de conservación, ubicado en el Sur y Sur poniente, donde corre la cordillera del Ajusco Chichinauitzin y donde más llueve y más se recargan los acuíferos.
¿Qué es el ordenamiento territorial?
Es el proceso de planeación que define qué se puede construir y dónde, y qué debe conservarse. Desde la Constitución de la CDMX de 2017, los antiguos Programas de Desarrollo Urbano (SEDUVI) y de Ordenamiento Ecológico (SEDEMA) se unificaron bajo el Instituto de Planeación, con tres instrumentos:
Plan General de Desarrollo, a 20 años.
Programa General de Ordenamiento Territorial, a 15 años.
Programas de Ordenamiento Territorial de las Alcaldías.
Cuando la ciudad crece y se densifica, sube el valor de cada metro de tierra y aumenta la presión sobre el suelo de conservación, cuyo valor ambiental es alto pero su valor económico de mercado es menor. Ese cambio en los usos del suelo, cuando ocurre de forma caótica, deja a las colonias sin servicios, con problemas de movilidad y desplazando a quien no puede pagar la vivienda. Para entenderlo, conviene distinguir dos tipos de zonificación:
Las categorías más amplias; las define el Gobierno de la Ciudad.
- Áreas de riesgo (recogidas en el Atlas de Riesgos).
- Áreas de conservación y protección ambiental: suelo de conservación e infiltración, bosques, humedales, ríos y paisajes culturales.
- Áreas agrícolas, con reglas claras para que no se urbanicen.
- Áreas urbanizables.
- Límites de la ciudad y zonas de transición.
Los usos de suelo más específicos; los definen las alcaldías.
- Habitacional, oficinas y comercio.
- Equipamiento urbano: escuelas, clínicas, mercados, transporte, cultura.
- Áreas verdes: parques, camellones, arbolado y jardineras como corredores verdes.
- Calles completas: a pie, en bici, transporte público y privado.
- Espacio público: parques, plazas y monumentos.
Ambas zonificaciones deberían surgir de una amplia consulta y deliberación democrática —con sectores académicos, sociales, económicos, culturales y vecinales—. Esa toma participativa de decisiones es la que puede garantizar que se valore el suelo de conservación. Como ciudadanía, debemos estar vigilantes: decisiones como igualar el presupuesto entre distintas categorías de suelo tienen un impacto enorme en estos ecosistemas.
El acceso al agua potable y al saneamiento es esencial para todos los demás derechos. Cada persona tiene derecho a un suministro suficiente, accesible, seguro y asequible para uso personal y doméstico.
En 2010, la Asamblea General de la ONU reconoció este derecho mediante la resolución A/RES/64/292. Dos años después, México reformó el artículo 4° de su Constitución para garantizar el acceso, disposición y saneamiento de agua de calidad y en cantidad suficiente. Ese mandato se apoya en otros artículos:
Otorga a la Federación la administración de las aguas nacionales, lo que se refuerza en el artículo 73.
Pone en manos de los municipios la prestación de los servicios públicos de agua, con apoyo de los estados.
La reforma de 2012 debía dar lugar a una Ley General de Aguas en 360 días. Más de una década después, esa ley sigue pendiente: desde 2012 se han presentado 14 iniciativas sin consenso, en parte por la preocupación de distintos actores sobre una posible privatización del recurso.
Desafíos actuales en la gestión del agua
Vigentes de 5 a 30 años y sin procesos transparentes para transferirlas. Hay concesiones agrícolas que hoy alimentan industrias: mientras el campo goza de exenciones, la industria paga entre 23.48 y 35.86 pesos por m³.
El REPDA indica que el 97% de los títulos no están debidamente monitoreados y el 93% de los medidores carecen de verificación, lo que propicia el uso desmedido, las tomas clandestinas y pérdidas del 15% de agua potable.
Las visitas de supervisión cayeron drásticamente: de 10,915 en 2013 a solo 2,812 en 2017.
De seguir la tendencia, para 2030 el mundo podría enfrentar un déficit del 40% en la disponibilidad de agua. La gestión integral del agua —suministro, conservación y reutilización— es una de las herramientas clave, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
5.1 Cosecha de agua de lluvia (SCALL)
En la CDMX alrededor del 18% de los habitantes carece de acceso constante al agua, sobre todo en zonas informales. Si la mitad del año luchamos contra la escasez y la otra mitad contra el exceso de lluvia, conviene mirar a las nubes como parte de la solución. Los Sistemas de Captación de Agua de Lluvia (SCALL) —desde una cubeta hasta redes de canaletas, filtros, cisternas y bombas— reducen la presión sobre los recursos naturales y la saturación del drenaje. No son una panacea, pero sí un primer paso accesible y de bajo costo.
En la travesía de Xochimilco, 18 mujeres productoras de chinampas organizadas en la red SIWAYOLO compartieron cómo rompen roles de género y cuidan el agua del humedal. Desde la escuela de mujeres chinamperas SHEnampa han instalado biofiltros, módulos de hidroponia y sistemas de captación de lluvia, y exigen incluir a las comunidades originarias en las consultas del nuevo PGOT.
Travesía de aprendizaje · Xochimilco“Llevo tres años captando agua de lluvia; en una buena lluvia logro más de 2 mil litros, que uso para tareas domésticas.” En Utopía Atzintli (Iztapalapa) también se mostró un pozo de absorción a cielo abierto que reduce inundaciones por aguas residuales y escurrimientos pluviales.
Travesía de aprendizaje · Iztapalapa5.2 Tratamiento y reuso del agua
El tratamiento elimina impurezas, contaminantes y microorganismos mediante métodos físicos, químicos y biológicos; tecnologías como la nanofiltración y la ósmosis inversa producen agua de alta calidad. El reuso emplea agua tratada para fines que no implican consumo humano directo —riego, recarga de acuíferos, industria, energía— y alivia la presión sobre el agua dulce. Pero no está exento de riesgos: algunos contaminantes, como ciertos químicos y microplásticos, son difíciles de eliminar. El caso de Endhó, Hidalgo —que durante más de un siglo ha recibido aguas residuales de la CDMX— muestra las graves consecuencias ambientales y de salud cuando esto se hace sin los cuidados necesarios.
5.3 Infraestructura verde y azul
Las ciudades, como un cuerpo, necesitan “órganos”: los espacios verdes (árboles y plantas que sustituyen al asfalto) funcionan como pulmones, y los espacios azules (ríos, lagos y arroyos) como sistema circulatorio. En México, el Bosque del Agua recarga los acuíferos que abastecen cerca del 70% del agua a las zonas metropolitanas de la CDMX, Toluca y Cuernavaca. Algunos ejemplos en el mundo:
Jardines de lluvia y calles verdes
Gestionan el agua de lluvia in situ, la depuran y combaten inundaciones.
Parques y techos verdes
Mejoran la gestión hídrica y reducen la huella de carbono rumbo a cero emisiones.
Sistema de canales
Administran el recurso, ofrecen esparcimiento y promueven la biodiversidad local.
Protección costera
Áreas diseñadas frente al aumento del nivel del mar y las inundaciones litorales.
Cada persona tiene un papel en asegurar el acceso equitativo al agua y proteger el medio ambiente. Una de las formas más concretas de participar es saber denunciar y reportar.
“A lo largo de la caminata conocimos el activismo de diversas personas y organizaciones, y la importancia de la conciencia —en especial de las juventudes— sobre retos como la mala planeación urbana, el escaso acceso a la vivienda o la degradación de los cuerpos de agua. Solo con el trabajo de todas y todos podremos conseguir la ciudad que queremos.”
Carlos Sánchez · Red Global de Jóvenes por la Biodiversidad¿Problemas con el agua en la CDMX? Así puedes reportarlo
SACMEX · Sistema de Aguas de la Ciudad de México
Atiende fugas, falta de agua, brotes de aguas negras, tomas clandestinas, mala calidad, tapas de coladeras y válvulas, y desbordes en tanques de almacenamiento.
Reportes: 55 5651 1111 · Seguimiento: 55 5654 3210
Ten a la mano: dirección exacta, descripción del problema, alcaldía, colonia, calle y número, calles aledañas, tu nombre y teléfono.
PROFEPA · Procuraduría Federal de Protección al Ambiente
Para actividades ilícitas o riesgos ambientales: destrucción de flora y fauna, tala no autorizada, contaminación de agua y suelo, y emisiones a la atmósfera.
- Formato de denuncias por internet: profepa.gob.mx
- Correo: denuncias@profepa.gob.mx · Teléfono: 800-PROFEPA
- Presencial: Módulo de Atención en el Edificio Ajusco, Tlalpan, lun. a vie. de 9:00 a 18:00 h.
¿Cómo denunciar ante la PAOT? Guía paso a paso
La Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) recibe denuncias sobre el bienestar ecológico y el uso del territorio: irregularidades en usos de suelo, daños a áreas verdes, mal manejo de residuos, ruido excesivo y maltrato animal.
Presentar la denuncia
Por internet (formulario en su web), por teléfono al 55 5265 0780, o presencialmente en Medellín 202, planta baja, col. Roma, alcaldía Cuauhtémoc.
Ratificar
Si la presentaste por medios electrónicos, debes ratificarla dentro de los 3 días hábiles (Art. 22 LOPAOT). Luego te darán un número de expediente para darle seguimiento.
Admisión
En los 10 días hábiles siguientes te informarán si se admitió y qué área investigará. A los 30 días hábiles recibirás un informe preliminar.
Conclusión
La PAOT puede emitir una resolución o recomendación, llegar a un convenio de conciliación o concluir por desistimiento.
Quejas ante la CDHCM
Si consideras que una autoridad vulneró tus derechos ambientales —en particular tu acceso al agua—, puedes presentar una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) mediante su página web (Art. 45 de su Ley Orgánica).
- Nombre completo, dirección, teléfono y correo.
- Nombre o datos de identificación de la víctima.
- Descripción breve de los hechos, con lugar y fecha.
- Autoridad señalada como responsable.
- No es competente en temas electorales ni jurisdiccionales (Art. 6).
- No procesa solicitudes anónimas, salvo violaciones graves o temor a represalias (Art. 46).
- No necesitas abogado para la solicitud inicial.
- Los servicios son completamente gratuitos.
¿Dudas o necesitas asistencia?
Correo: quejas@cdhcm.org.mx · Teléfono: 55 5229 5600
Av. Universidad No. 1449, Col. Florida, Pueblo de Axotla, alcaldía Álvaro Obregón, C.P. 01030, CDMX.
Herramientas públicas para consultar, monitorear y participar:
- Agua y cuencas en Méxicoagua.conacyt.mx/cuencas
- Atlas de Riesgos de la Ciudad de Méxicoatlas.cdmx.gob.mx
- Boletín meteorológico diario · Protección Civilproteccioncivil.cdmx.gob.mx/boletin
- Formato de denuncias por internet · PROFEPAprofepa.gob.mx
- Observatorio Hidrológico en tiempo real · UNAMoh-iiunam.mx
- Red de estaciones pluviométricas · SACMEXaplicaciones.sacmex.cdmx.gob.mx/pluviometro
- Registro Único de Situaciones de Emergencia (RUSE)atlas.cdmx.gob.mx/RUSE
Consulta el manual completo
Esta entrada es un resumen. Descarga el documento original “Cuando el río suena, agua lleva. Resiliencia urbana y adaptación en la Ciudad de México” (Ruta Cívica, noviembre 2023) con todas las referencias, mapas y materiales de apoyo.
Descargar PDF