Una ciudad que se inunda y, al mismo tiempo, se queda sin agua. En Iztapalapa, vecinas, vecinos, autoridades, academia y sociedad civil se reunieron para demostrar que la lluvia puede ser parte de la solución a la crisis hídrica de la Ciudad de México.
El 2 de julio de 2023, Ruta Cívica —en colaboración con la Embajada de Suiza en México— realizó la Segunda Travesía de Aprendizaje, titulada Repensar la crisis hídrica: sistemas de cosecha de lluvia en Iztapalapa. En una ciudad donde el suministro de agua es insuficiente, aprovechar la lluvia se convierte en una alternativa real para mitigar la escasez y garantizar nuestro derecho humano al agua.
El encuentro reunió a vecinos, organizaciones, gobierno, academia y sector privado para compartir experiencias y propuestas sobre el uso y aprovechamiento de los Sistemas de Captación de Agua de Lluvia (SCALL).
Atzintli, un parque que piensa como una gota de agua
La sede no fue casual. La Utopía Atzintli —“gota de agua” en náhuatl, antes conocida como Parque Hídrico La Quebradora— está diseñada para recibir el agua pluvial que baja de la Sierra de Santa Catarina y frenar las inundaciones que durante años han afectado a la zona. Es, en sí misma, una pieza de infraestructura que demuestra cómo el diseño urbano puede trabajar a favor del ciclo del agua en lugar de pelearse con él.
¿Qué son los SCALL y cómo funcionan?
Érica Macedo, de la Secretaría del Medio Ambiente, y Nabani Verten, de Isla Urbana, explicaron en qué consisten los Sistemas de Captación de Agua de Lluvia: tecnologías que permiten recolectar el agua de lluvia en las viviendas, almacenarla en cisternas o tanques y darle el tratamiento adecuado para su uso e, incluso, su consumo humano.
En palabras sencillas, un SCALL convierte el techo de una casa en una pequeña cuenca: el agua se capta desde el techo, se almacena en cisternas o tanques, se trata con filtros y procesos adecuados, y finalmente se aprovecha en tareas domésticas y consumo.
Soluciones que nacen del territorio
Aida Saldaña, funcionaria de la Alcaldía de Iztapalapa, guió a las y los asistentes por el pozo de absorción a cielo abierto y los escurrimientos pluviales que ayudan a reducir las inundaciones en la zona. Su mensaje apuntó a algo de fondo: la necesidad de crear más espacios donde convivan los principios de sustentabilidad entre la sociedad y la naturaleza.
La voz de quien ya cosecha lluvia
Entre las experiencias compartidas destacó la de Angélica Valdés, quien ya aprovecha el sistema en su hogar. Contó que, en una buena lluvia, puede captar más de 2 mil litros de agua para distintas tareas domésticas, reduciendo su consumo del sistema público y el costo de su recibo. Su testimonio resume el potencial de los SCALL cuando bajan del plano técnico a la vida diaria: una tecnología accesible que, multiplicada hogar por hogar, alivia la presión sobre el agua de toda la ciudad.
Una crisis que se enfrenta en colectivo
La crisis hídrica es un desafío urgente que exige la colaboración de todos los actores involucrados. Iniciativas como esta Travesía de Aprendizaje son fundamentales para reunir a la sociedad civil con el gobierno, la academia y el sector privado, y trabajar juntos en la búsqueda de soluciones sostenibles. A medida que más personas se sumen a estos esfuerzos, será posible abordar la escasez de forma más efectiva y avanzar hacia un futuro más próspero y equitativo en el acceso al agua en la Ciudad de México.
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Esta nota se basa en el boletín de prensa de Ruta Cívica (Iztapalapa, CDMX; 2 de julio de 2023) sobre la Segunda Travesía de Aprendizaje “Repensar la crisis hídrica: sistemas de cosecha de lluvia en Iztapalapa”, organizada en colaboración con la Embajada de Suiza en México.