Hay encuentros que no buscan dar respuestas cerradas, sino abrir conversaciones que la ciudad necesita con urgencia. Eso fue el conversatorio “Inauguración y panel: Ecosistemas y ríos vivos”, realizado en el marco del Festival de la Ciudadanía 2019 en la Universidad de la Comunicación. Durante poco más de hora y media, vecinas organizadas, activistas del agua, especialistas en cuencas y proyectos de innovación social compartieron mesa para discutir una de las paradojas más difíciles de la Ciudad de México: cómo es posible que una urbe que se inunda viva, al mismo tiempo, en escasez permanente de agua.
Esta es una relatoría de aquella jornada. Si prefieres verlo, aquí puedes reproducir el conversatorio completo:
Video del conversatorio “Ecosistemas y ríos vivos”, Festival de la Ciudadanía 2019.
La fuerza de la ciudadanía: del “así no” al “cómo sí”
La inauguración puso el tono de todo lo que vendría después. La primera oradora reivindicó el valor de las redes y los liderazgos comunitarios como herramienta para democratizar la información y resolver problemas urbanos que las instituciones, por sí solas, no alcanzan a atender. Su planteamiento fue claro: la agenda ciudadana tiene que avanzar en dos frentes a la vez.
El primero, combatir la corrupción y la opacidad, en especial en el sector inmobiliario y en la conservación ambiental, donde las decisiones rara vez son transparentes. El segundo, y quizá el más retador, dejar atrás la queja constante —el “así no”— para construir propuestas en positivo: el “cómo sí”. Es decir, generar alternativas viables de política pública, de la mano de la academia, en lugar de quedarse en la denuncia.
Para aterrizar esa idea, la jornada recordó la reacción social tras el sismo del 19 de septiembre de 2017 (19S). A diferencia de 1985, la sociedad civil echó mano de inmediato de la tecnología y las redes sociales para verificar noticias en tiempo real, levantar mapas de riesgo y coordinar brigadas de apoyo de manera autónoma, incluso antes de que reaccionaran las autoridades. Esa capacidad de auto-organización fue el telón de fondo perfecto para hablar de agua: si la ciudadanía pudo coordinarse así ante una emergencia, también puede hacerlo para gestionar sus recursos.
El panel: “probablemente el sitio más alterado del planeta”
El panel estuvo moderado por Horacio Buenfil, experto en manejo de cuencas, quien abrió el debate con una cita contundente del científico Ezequiel Ezcurra:
La Cuenca del Valle de México es probablemente el sitio más alterado del planeta.
A partir de ahí, Buenfil nombró la paradoja que articularía toda la discusión: una ciudad que sufre, al mismo tiempo, por inundaciones y por escasez extrema de agua. Cuatro voces, con enfoques distintos pero complementarios, tomaron la palabra para explicar de dónde viene ese problema y, sobre todo, qué se puede hacer.
1. Las barrancas olvidadas del poniente
Marcela habló desde la trinchera vecinal, en defensa de las Áreas de Valor Ambiental. Su preocupación: el abandono institucional de las barrancas del poniente de la ciudad, en concreto la Barranca de Barrilaco, en Lomas de Chapultepec, golpeada por la degradación de sus áreas verdes y por descargas clandestinas de aguas residuales.
La experiencia que compartió tiene luces y sombras. Como ciudadanas organizadas lograron mapear la zona y diseñar un plan de rescate por fases, en colaboración inicial con la alcaldía. Pero ocho años después, la frustración persiste: sigue siendo imposible sentar en una misma mesa a todas las autoridades competentes —CONAGUA, SACMEX y demás—, porque falta una visión conjunta de territorio. Cada dependencia mira su parcela; nadie mira la cuenca completa.
2. Contra la infraestructura gris y centralizada
Carlos, de la coordinadora nacional Agua para Todos, Agua para la Vida, llevó la crítica al modelo mismo de gestión. Denunció que las decisiones gubernamentales privilegian proyectos multimillonarios de ingeniería pesada —la llamada infraestructura gris—, como el Túnel Emisor Oriente (TEO), diseñados para expulsar artificialmente el agua de la cuenca mediante bombeos masivos y costosísimos.
Narró un desencuentro que marcó su lucha: en 2009 presentaron a directivos de CONAGUA un Plan Hídrico alternativo para los ríos Amecameca y La Compañía. Los propios técnicos admitieron que la propuesta ciudadana era mejor y más económica… y aun así la desecharon, por seguir los intereses políticos y los contratos del gobierno federal. Ante ese muro, el colectivo impulsó la creación de una Contraloría Ciudadana Autónoma del Agua, para defender el derecho humano al agua y frenar su privatización.
3. El agua, el suelo y el riesgo sísmico
Gustavo aportó la mirada de la gestión del riesgo. Su advertencia fue técnica y a la vez escalofriante: deshidratar el subsuelo extrayendo agua a más de 1,000 metros de profundidad altera severamente la mecánica de los suelos arcillosos y volcánicos de la cuenca. ¿La consecuencia? Más hundimientos, más grietas y un comportamiento sísmico cada vez más destructivo e impredecible, como se vivió el 19S.
Frente a eso, defendió retener el agua dentro de la cuenca mediante infraestructura verde de bajo costo: captación en supermercados y grandes techos, protección de los bosques de agua y pozos de infiltración. Y lanzó una crítica que generó eco en la sala: la ignorancia técnica de muchos funcionarios de nivel político y la ausencia de un servicio profesional de carrera, que obliga a reiniciar desde cero los proyectos de educación hídrica cada tres años, con cada cambio de gobierno.
4. Autonomía hídrica casa por casa
Daban, de Isla Urbana, cerró las intervenciones con una propuesta tan sencilla como poderosa. Recordó la cantidad absurda de energía que se gasta trayendo agua desde cuencas externas —los sistemas Cutzamala y Lerma—, robándole el recurso a otras regiones, para luego exportar agua residual sin tratar. Y subrayó que, tras el sismo, quedó en evidencia que millones de personas en zonas vulnerables, como San Gregorio en Xochimilco, viven en un desabasto cotidiano y permanente.
La solución de Isla Urbana ataca la paradoja de frente: sistemas de captación, potabilización y purificación de agua de lluvia instalados directamente en viviendas unifamiliares de zonas de alta marginación. Es decir, autonomía hídrica real, generada desde el techo de cada casa.
De la mesa de debate a la mesa de LEGO
El cierre rompió el formato clásico de los paneles informativos. En lugar de despedir al público, el moderador lo dividió en mesas interactivas de trabajo por colores, equipadas con piezas de LEGO para modelar y discutir, de forma lúdica, nuevas soluciones. Cada color, un eje de trabajo:
- ✓ Verde: manejo de cuencas.
- ✓ Azul claro: captación de agua de lluvia.
- ✓ Azul oscuro: rescate de barrancas.
- ✓ Rojo: infraestructura verde.
Fue la traducción más literal posible del “cómo sí” con el que arrancó la jornada: la ciudadanía no solo señalando el problema, sino construyendo, pieza por pieza, las alternativas.
Una conversación que sigue abierta
Si algo dejó claro este conversatorio es que la crisis del agua en la Ciudad de México no es, en el fondo, un problema de ingeniería, sino de visión de territorio y de voluntad para escuchar a quienes habitan —y defienden— las cuencas, las barrancas y los ríos. Las soluciones ya existen: captación de lluvia, infraestructura verde, contraloría ciudadana, autonomía hídrica. Falta articularlas con una mirada de largo plazo que no se reinicie con cada cambio de gobierno.
Más videos para complementar el diálogo
Este conversatorio forma parte de una conversación más amplia. Si quieres seguir profundizando en los temas del evento, aquí tienes más materiales que complementan el diálogo:
- ▶ Resultados del panel Ecosistemas y ríos vivos (Hola desde CIUDADania). La continuación directa de este panel: los voceros de cada mesa de trabajo presentan las propuestas que modelaron con LEGO, desde el rescate de barrancas y la captación domiciliaria de Isla Urbana hasta la urgencia de normar la infiltración del agua para frenar el hundimiento de la ciudad.
- ▶ Las chinampas en riesgo. Luis Zambrano. Instituto de Biología, UNAM (Ruta Cívica). Un clip breve y urgente: el investigador Luis Zambrano alerta sobre la importancia de las chinampas de Tláhuac y Xochimilco como origen de la civilización precolombina, y llama a la ciudadanía a denunciar las construcciones irregulares que amenazan con destruir esta zona ecológica.
#CDMXresiliente #AtlasDeRiesgo
Esta relatoría se basa en el conversatorio realizado durante el Festival de la Ciudadanía 2019 en la Universidad de la Comunicación. Puedes ver el video completo y conocer al canal organizador en el siguiente enlace: https://youtu.be/0KIdyQ3nY60